bien-etre 21 de junio de 2026

VARK: adapta tu aprendizaje a tu estilo para aprender más rápido

Descubre tu estilo de aprendizaje VARK (Visual, Auditivo, Lectura, Kinestésico) y las estrategias concretas para aprender de forma más eficaz.

¿Has notado que retienes mejor la información cuando la ves en un gráfico que cuando la escuchas? ¿O quizás entiendes mejor cuando tomas notas a mano? Es normal. Cada persona aprende de forma diferente, y ahí es donde el modelo VARK entra en juego.

Estudiantes tomando notas

El modelo VARK, desarrollado por Neil Fleming en los años 1980, describe cuatro estilos principales de aprendizaje: Visual, Auditivo, Lectura/Escritura y Kinestésico. Entender tu estilo personal puede transformar tu manera de estudiar, de seguir una formación profesional o incluso de aprender una nueva habilidad.

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Los cuatro estilos VARK explicados

Visual: aprendes viendo. Los gráficos, esquemas, diagramas y vídeos te fascinan. Cuando cierras los ojos para reflexionar, visualizas la información como imágenes. Los colores, los espacios y las formas te dicen más que las palabras solas.

Auditivo: aprendes escuchando. Las discusiones, las explicaciones verbales y los podcasts son tus aliados. Tiendes a hablar mientras trabajas y prefieres que te expliquen las cosas antes que leer un manual. La música, los ritmos y los matices de las voces se te quedan fácilmente grabados.

Lectura/Escritura: aprendes mejor leyendo y escribiendo. Los libros, los artículos detallados y las listas te hacen sentir cómodo. Te gusta tomar notas, crear fichas y repasar por escrito. Las palabras son tu medio favorito para asimilar y organizar el conocimiento.

Kinestésico: aprendes haciendo y sintiendo. Las experiencias prácticas, la manipulación y los proyectos concretos te resultan mucho más útiles que una teoría puramente abstracta. Necesitas moverte, experimentar y aprender del error.

Atención: probablemente no eres 100 % de un solo estilo

Este es el error más común con el modelo VARK: mucha gente cree que debe pertenecer a UN estilo único e inmutable. No es así. La mayoría de los aprendices son multimodales y combinan varios estilos según el contexto.

Un ingeniero puede ser muy auditivo en reuniones para debatir arquitectura de software, pero kinestésico cuando programa. Una estudiante puede ser visual para la biología (muchos esquemas) pero lectora para la historia (mucho texto que asimilar).

¿La realidad? Tu estilo puede evolucionar con el tiempo y el contexto. Por eso resulta útil desarrollar estrategias en TODOS los estilos, en lugar de encerrarte en una sola casilla.

Estrategias prácticas para cada estilo

Para los Visuales: crea mapas mentales en color, usa códigos de colores en tus notas, mira vídeos explicativos, elabora infografías de tus clases y dibuja diagramas de conceptos. En una reunión, pide diapositivas o esquemas en lugar de explicaciones solo verbales.

Para los Auditivos: únete a grupos de estudio donde puedas debatir, graba tus clases y escúchalas en el transporte, explica en voz alta lo que estás aprendiendo (técnica del "maestro"), escucha podcasts educativos y solicita comentarios orales. Las reuniones y discusiones son tu zona de confort.

Para los Lectores/Escritores: lee artículos y libros, redacta fichas de resumen, crea listas detalladas, anota tus documentos y transcribe tus notas de forma organizada. Las guías completas y los textos detallados son más eficaces para ti que una simple explicación verbal.

Para los Kinestésicos: haz proyectos prácticos, aprende mediante demostración seguida de práctica, usa apps interactivas o juegos, elige cursos con talleres en lugar de conferencias, experimenta por ti mismo y crea contenido físico (maquetas, prototipos).

Adapta tus notas y tus presentaciones

Durante una clase o una formación, prueba esto según tu estilo principal:

Si eres más bien visual, deja un margen amplio a la derecha de tu cuaderno para añadir bocetos, esquemas o códigos de colores al repasar. Usa Notion o OneNote para organizar tus notas con bloques de colores.

Si eres auditivo, no te fuerces a llenar páginas. Toma notas minimalistas y repasa escuchando una grabación de la clase o hablando en voz alta contigo mismo. Busca a alguien con quien explicarse mutuamente lo que habéis aprendido.

Si eres lector, toma notas detalladas y redactadas, crea un glosario personal y resume cada sesión en frases completas. Los apuntes y las referencias escritas son tus mejores herramientas.

Si eres kinestésico, combina la escucha con el movimiento: camina mientras repasas, manipula un objeto, haz pausas con ejercicios físicos. Los casos prácticos y las simulaciones te ayudarán mucho más que la teoría pura.

Conclusión: conócete para aprender mejor

Tu estilo de aprendizaje no es una limitación, es una brújula. Al reconocer tus preferencias naturales y adaptar tus técnicas de estudio, puedes aprender más rápido, retener mejor y, sobre todo, disfrutar más del camino.

La clave está en la experimentación: prueba las estrategias que se corresponden con tu estilo y observa qué funciona de verdad para ti. Y recuerda: nada te impide desarrollar también tus otros modos de aprendizaje. La flexibilidad cognitiva es una auténtica superpotencia.

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